TOMANDO CONSCIENCIA DE MI REALIDAD

Hace unas semanas, me lo olía, sabía que me iba a venir el bofetón por algún lado, incluso intuía por dónde iban los tiros y ¡zasca! Llegó el momento. Oh, sí, ese momento, en el que te vuelves consciente de golpe y sopetón de algo que ha estado ocurriendo toda tu vida dentro de ti y que no has sabido, no has podido, no estabas preparado… No importa, sea como fuera, no lo has visto.

Esta toma de consciencia, que según de lo que suponga para nosotros el ámbito en el que ocurre, puede ser, desde una dulce melodía a orillas del mar, hasta un buen guantazo con la mano bien abierta. Como sabemos, podemos vivir desde dos puntos distintos nuestra vida: desde el sufrimiento o desde la aceptación. Según lo que suponga para nosotros esta toma de consciencia, será nuestra reacción. Podemos ir, desde el enfado (por haber estado reprimiendo sentimientos durante el proceso), hasta la resignación (creernos que así nos habremos de quedar) o quedarnos en estado de shock y los ojos como platos. En estos tres ejemplos, hay un sufrimiento personal presente. La pregunta es, ¿y si acepto y ya está? Sí, ¿y si aceptamos lo que vemos, lo que somos y ya está? ¿Y si aceptamos lo que ocurre y dejamos de lucha contra ello? ¿Y si ACEPTAMOS? Cuando aceptamos totalmente, el sufrimiento se desvanece, tal vez me ponga triste o desanimado, pero automáticamente dejo de sufrir. Quien sabe, tal vez, hasta incluso merezca la pena aceptar y ya está. 
Es curioso cómo funcionamos los seres humanos, nos encanta cambiar a los demás y cambiar el mundo, pero no nos gusta cambiar a nosotros mismos. Cuando realmente, bajo mi punto de vista, el botón se encuentra en lo que uno es a cada momento presente y no en lo que creemos que son las situaciones o que son los demás.
Por experiencia puedo decir que cuando aprendemos lo que necesitamos de las situaciones que nos provocan sufrimiento (físico, emocional, mental o espiritual), lo que estábamos viviendo de las situaciones se desvanece como por arte de magia. Lo único que no sabemos es, ¿qué es lo que necesitamos aprender? Se me ha repetido por diferentes vías estos últimos días esta frase: lo que uno quiere no siempre es lo que uno necesita… Por suerte, el no saber qué necesitamos aprender se puede aprender a ver o se puede saber, en cuanto uno tiene la intención de hacerlo. Curiosamente, de las situaciones que se repiten se puede aprender mucho. Podemos aprender a leer entre líneas a la vida, eso nadie lo puede hacer por nosotros.
Termino diciendo, que el día que deje de necesitar bofetones, voy a tirarme toda una vida celebrándolo.
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