A PROPÓSITO DE MI MADRE Y MI PADRE

Puede resultar muy evidente que todos encarnamos a través de un padre y una madre. El padre aporta su esencia a modo de chispa creadora y la madre acoge esta chispa nutriéndola y desarrollándola. A pesar de la evidencia, ¿sé cómo se traduce esto en mi vida? ¿Sé cómo se desarrolla esto en mi psique? ¿Comprendo que ambos principios creadores son individuales y necesarios y que el uno sin el otro no podrían crear? Vamos por partes.
Además del sexo biológico todos tenemos un componente femenino (principio que sostiene y nutre desde el darse en forma de amor) y un componente masculino (principio que inyecta lo que es dándole los límites a la forma). Dicho de otro modo, el principio masculino es el “límite” o la forma en cuestión y el principio femenino sería el amor que desarrolla y expande esos límites a través del amor.

Ahora bien, ¿cómo se traduce esto en mi vida? Nuestro padre aporta la información del límite o la forma y nuestra madre desarrolla y nutre esa forma con el amor que ella es. Esto significa, que en nuestra psique vamos a encontrar un patrón tal cual como el de mi padre y otro patrón tal cual como el de mi madre. Ambos son complementarios, puesto que si no lo fueran no hubieran podido crear el hijo que soy. Llegados a este punto, en la relación que tenemos con ambos patrones (materno y paterno) está el quid de nuestra vida. No es necesario irse mucho más allá si no lo necesito. Puesto el cómo me relaciono o me desenvuelvo en ambos patrones me va a dar un tipo u otro de experiencia.
Llegados a este punto, ¿soy consciente del patrón que habita en mí de mi madre? ¿Soy consciente del patrón que habita en mí de mi padre? ¿Me creo totalmente diferente a ellos?
Todos heredamos y asumimos nuestro linaje desde el momento en el que encarnamos como unión del árbol genealógico materno y paterno. Esto desde un punto interior consciente, puede ser aprovechado como toma de impulso en nuestra vida; o, yéndome al otro polo, puede ser aquello que nos impida llevar la vida que queremos. No solo por los patrones que asumimos, sino por la relación que tenemos con ellos. Es decir, si he heredado un patrón de feminidad autoritaria pero no lo he llevado a la consciencia (me he dado cuenta de que existe, lo he identificado en mi comportamiento y lo he llevado al amor hacia mí y hacia los demás) lo más probable es que desarrolle una conducta dañina: lo rechazo, lo oculto, lo enmascaro, lo maquillo, etc. No hay mayor regalo, que asumir lo que cada uno es (para bien y para mal) y llevarlo a la consciencia. Así, desde esta consciencia, podremos ver si lo que necesita el patrón es aceptado y liberado por nosotros mismos, o es ser aceptado y usado como potencial en nuestra vida. Entonces, es muy importante, por ejemplo, en el caso de las mujeres, llegar a ese patrón literal que tomamos de nuestra madre y que asumimos como válido (aunque lo rechacemos o no lo reconozcamos) y a continuación, ver qué es lo que nuestra alma toma al respecto. Muchas mujeres, se pasan la vida luchando en contra de su madre: no la aceptan, no se llevan bien, es una relación amor-odio extraña, son incapaces de ver algo positivo en la feminidad que representa su madre… Es por eso que necesitamos hacer las paces con esta figura, sobre todo, porque hacer las paces con ella es hacer las paces con lo que nosotros somos y rechazamos. Este rechazo es simplemente un desconocimiento o una ignorancia de lo que realmente puede hacer un patrón (en apariencia negativo) desde la consciencia, desde EL AMOR.
Ahora es cuando me viene a colación la Flor de Lis. La Flor de Lis es un patrón que genera un movimiento en mi psique en dirección a la resolución de conflictos. He de saber que mi estado natural como alma no es el del conflicto sino el del AMOR. Entonces, la Flor de Lis me ayuda a ver y a tomar consciencia de que todos los conflictos que manifiesto a través de mis pensamientos, emociones, cuerpo físico… tienen su base en una falta de amor. Si hubiera amor, no habría ni viviría tal conflicto. Entonces, por el camino me doy cuenta de que la Flor de Lis me ayuda a recordar que todo lo que me genera un conflicto es por falta de autoconocimiento de lo que soy. Por eso, cuando no sé que en mí está el patrón literal de la feminidad que es mi madre, experimento un rechazo o una animadversión hacia ella. Cuando he visto que en mí también existe este patrón, es más difícil que lo rechace, porque estoy mucho más cerca de la comprensión de mí mismo. Cuando he disuelto aquella carga que yo le daba al patrón de mi madre (lo que el ego dice que significa tener o ser ese patrón) automáticamente, se hizo la PAZ, porque estoy en paz conmigo misma y por tanto, con mi madre.
Este lunes 8 de febrero, comenzamos el curso de siete semanas con la Flor de Lis. ¿Qué me puede aportar este curso? Autoconocimiento, consciencia, comprensión, paz, libertad, claridad… Vamos a poner la Flor de Lis en el patrón de nuestra feminidad asumida. Serán siete semanas de profunda conexión con la mujer que todos llevamos dentro y algo muy bello que ocurre por el camino: cuando sube mi feminidad de vibración, sube mi masculinidad. Dicho de otra forma: restaurando el patrón femenino desde una consciencia más amplia, restauro al masculino. Te animo con todo mi corazón a participar.
Un abrazo, Fani.
laescueladelaflordelis@gmail.com

Curso Sanación Flor de Lis